jueves, 20 de mayo de 2021

Habilidades motrices básicas: características, tipos, ejemplos

 Las habilidades motrices básicas son el conjunto de movimientos más sencillo que el cuerpo humano puede ejecutar. Se agrupan aquí las acciones de gatear, mantenerse de pie, empujar, correr y lanzar objetos, entre otras. Este tipo de habilidades involucran el movimiento de los músculos largos de todo el cuerpo.







 Estas habilidades, con ayuda de las habilidades perceptivas, son aprendidas durante los primeros años de vida y son importantes para satisfacer las necesidades fundamentales de la autonomía física de cada individuo. Se estima que, para los dos años de edad, un niño tiene que ser capaz de levantarse, caminar, correr y subir escaleras.










El desarrollo de estas habilidades se logra de forma gradual y a través del tiempo, pasando de movimientos simples hasta llegar a los más complejos, los cuales permiten el aprendizaje posterior de habilidades motrices más específicas, como los son las necesarias para practicar un deporte o estilo de danza.



Existen estudios que atribuyen problemas como el déficit de atención o la dislexia a un pobre desarrollo de las habilidades motrices básicas en la temprana edad. Es por esto que, desde la niñez, en las instituciones escolares existen programas que se enfocan en el desarrollo de estas habilidades



Características de las habilidades motrices básicas

Las principales características de las habilidades motrices básicas son:

– Han hecho posible la supervivencia del ser humano.

– Todos los seres humanos las poseen.

– Sirven como base para el aprendizaje posterior de otras habilidades motrices, que pueden o no ser de carácter deportivo.


Tipos de habilidades motrices básicas

Hay tres tipos de habilidades motrices básicas: la locomotriz, la de estabilidad o no-locomotriz y la de manipulación.



La habilidad locomotriz

La habilidad locomotriz es la que se refiere al movimiento del cuerpo en forma vertical u horizontal, desplazándose de un punto a otro con una coordinación fluida.

Son la base para el desarrollo motriz del individuo. Estas se van perfeccionando a medida que va transcurriendo el tiempo, pasando de movimientos simples a más complicados.

Algunos ejemplos de la habilidad locomotriz son:   

  • Gatear  

Es una de las primeras habilidades que se aprenden a temprana edad y es la primera forma de desplazarse que tiene un niño.

El gateo consiste en trasladarse de un punto a otro utilizando los codos o las manos y las rodillas.


  • Caminar

Es el resultado de la evolución de los movimientos de gatear y caminar valiéndose del uso de un apoyo externo.   Es posible al alternar el desplazamiento de las piernas de forma continua, dando un paso, en una dirección determinada, con un pie y posteriormente con el otro. Esta habilidad implica dejar siempre apoyado al menos un pie en el suelo, mientras el otro se desplaza.






  • Correr    

    Llega naturalmente después de haber aprendido a caminar y es la manera de desplazamiento más rápida del ser humano.

    El movimiento se logra casi de la misma manera que el de caminar. La diferencia radica en que, por momentos, no hay ningún pie apoyado en el suelo.

  • Saltar  


Es uno de los aprendizajes más difíciles que se alcanzan en la niñez, dado que necesita del dominio previo de la habilidad de estabilidad.

El salto consiste en separar, momentáneamente, uno o ambos pies de su superficie de apoyo. Para lograrlo, el individuo debe tomar fuerza para despegar y proyectar la caída de su cuerpo sobre el lugar donde tuvo lugar el salto o uno diferente.




La habilidad de estabilidad o no-locomotriz




La habilidad de estabilidad es la que permite mantener el equilibrio estático y dinámico del cuerpo. Esto se logra mediante ajustes en la postura que hacen posible vencer la fuerza de gravedad, para así realizar cualquier movimiento que se desee.

La estabilidad es necesaria tanto para la habilidad locomotriz, como para la de manipulación.

Algunos ejemplos de la habilidad de estabilidad son:

  • Giro

El giro se logra haciendo una rotación sobre alguno de los tres ejes del cuerpo, el vertical, el sagital y el transversal

Dependiendo del eje en el que se realicen, se obtienen distintos tipos de giros. Existen giros en suspensión, en contacto con el suelo, de voltereta, de lado, de rotación lateral, entre otros.

  • Equilibrio

El equilibrio es mantener una postura deseada venciendo la fuerza de gravedad, tanto estáticamente, como en movimiento.

Esta habilidad se va perfeccionando con el paso de los años y está ligada a la maduración del sistema nervioso central, dado que requiere información recolectada por la vista, el oído y sistema cinestésico.

  • Empujar

Empujar es ejercer fuerza sobre un objeto para desplazarlo de la posición en que se encuentra, hacia otra, sin perder el equilibrio.

Por ejemplo, empujar una puerta para abrirla.

  • Doblarse

Consiste en la proyección de una parte del cuerpo sobre otra, gracias a la rotación de una o varias articulaciones. Por ejemplo, tocar con los dedos de la mano, la punta de los dedos de los pies, inclinando el tronco superior del cuerpo hacia adelante y ubicándolo en posición paralela con el tronco inferior, manteniendo todo el tiempo el equilibrio.


Se define como la habilidad de transferir el peso del cuerpo de una parte a otra. Es fundamental para mantener el equilibrio.

Por ejemplo, al doblar las rodillas cuando se cae de un salto, estas deben soportar el peso del cuerpo. Luego, cuando la persona se para, el peso pasa a los pies.

La habilidad de manipulación

La habilidad de manipulación se describe como la habilidad de impulsar, recibir y amortiguar objetos. Es adquirida por herencia biológica y cultural, y se aprende mediante la experimentación en la vida cotidiana.

Algunos ejemplos de la habilidad de manipulación son:

  • Lanzamiento

El lanzamiento consiste en arrojar un objeto desde nuestra posición hasta un lugar deseado. Se puede realizar mediante la utilización de una o las dos manos.

Mediante la práctica de este tipo de movimiento se puede perfeccionar la precisión y la fuerza en los brazos.


La recepción se refiere a recibir, desviar o controlar un objeto mediante el uso de una o las dos manos. Esta habilidad está emparentada con la de lanzamiento y pueden ser trabajadas de forma conjunta.

  • Patear

Patear significa golpear un objeto mediante la utilización de un pie.

Se logra dejando uno de los pies en contacto con el suelo, para dar equilibrio al cuerpo, y moviendo al otro de manera pendular, de atrás hacia adelante, para golpear un objeto dado.






lunes, 17 de mayo de 2021

LATERALIDAD Y PORQUE ES IMPORTANTE DESDE NIÑOS

Qué es la lateralidad?

La lateralidad es el predominio funcional de un lado del cuerpo humano sobre el otro, determinado por la supremacía que un hemisferio cerebral ejerce sobre el otro. La lateralidad en términos generales puede definirse como: “el conjunto de predominancias particulares de una u otra de las diferentes partes simétricas del cuerpo”.




RESUMEN 
     A lo largo de la historia de la educación, el papel jugado por la psicomotricidad en su vinculación al terreno educativo ha sido variado, a veces disperso, en algunas ocasiones podríamos hablar, incluso, de desvinculación.
     La Reforma Educativa propone cambios y nuevas propuestas que no deben resultar ajenos a la psicomotricidad, sino al contrario, la obligan a adoptar un papel determinante, que vaya olvidando viejos moldes, desterrando el ya caduco dualismo mente-cuerpo. El mundo de la psicomotricidad debe ser, pues, el de las relaciones psiquismo-movimiento y movimiento-psiquismo. En la psicomotricidad hay unos componentes valorativos, relacionados con el calendario madurativo cerebral, y unos componentes relacionales, que tienen que ver con el hecho de que a través de su movimiento y sus acciones el niño entra en contacto con personas y objetos con los que se relacionan de manera constructiva. La psicomotricidad es a la vez fuente de conocimiento y expresión de los conocimientos que ya se tienen, medio de generar vivencias y emociones a través de la relación.
    Palabras clave: Lateralidad. Escolares. Eje corporal. Simetría corporal.              
Introducción

1. Concepto de lateralidad

    La lateralización es la última etapa evolutiva filogenética del cerebro en sentido absoluto.

    La lateralidad corporal es la preferencia en razón del uso más frecuente y efectivo de una mitad lateral del cuerpo frente a la otra. Inevitablemente hemos de referirnos al eje corporal longitudinal que divide el cuerpo en dos mitades idénticas, en virtud de las cuales distinguimos dos lados derecho e izquierdo y los miembros repetidos se distinguen por razón del lado del eje en el que se encuentran (brazo, pierna, mano, pie... derecho o izquierdo). Igualmente, el cerebro queda dividido por ese eje en dos mitades o hemisferios que dada su diversificación de funciones (lateralización) imponen un funcionamiento lateralmente diferenciado.

    Es la lateralidad cerebral la que ocasiona la lateralidad corporal. Es decir, porque existe una especialización de hemisferios, y dado que cada uno rige a nivel motor el hemisferio contra -lateral, es por lo que existe una especialización mayor o más precisa para algunas acciones de una parte del cuerpo sobre la otra. Pero, aunque en líneas generales esto es así, no podemos despreciar el papel de los aprendizajes y la influencia ambiental en el proceso de lateralización que constituirá la lateralidad corporal.

    Efectivamente, la lateralización es un proceso dinámico que independientemente tiende a ponernos en relación con el ambiente; sería pues, una transformación o evolución de la lateralidad.

    La investigación sobre la literalidad cerebral ha tenido particular relevancia en el estudio de las funciones referidas al lenguaje, pudiéndose constatar que los dos hemisferios son funcional y anatómicamente asimétricos. Como resultados de tales estudios parece deducirse que el hemisferio de derecho se caracteriza por un tratamiento global y sintético de la información, mientras que el hemisferio izquierdo lo hace de modo secuencial y analítico. Estos estudios sitúan la lateralidad corporal, la mayor habilidad de una mano sobre la otra, en le marco de las asimetrías funcionales del cerebro.

    La lateralidad corporal parece, pues, una función consecuente del desarrollo cortical que mantiene un cierto grado de adaptabilidad a las influencias ambientales. En realidad la capacidad de modificación de la lateralidad neurológicamente determinada en procesos motrices complejos es bastante escasa (no supera el 10%), lo que nos lleva a proclamar la existencia de una lateralidad corporal morfológica, que se manifestaría en las respuestas espontáneas, y de una lateralidad funcional o instrumental que se construye en interacción con el ambiente y que habitualmente coincide con la lateralidad espontánea, aunque puede ser modificada por los aprendizajes sociales.

    La lateralidad corporal permite la organización de las referencias espaciales, orientando al propio cuerpo en el espacio y a los objetos con respecto al propio cuerpo. Facilita por tanto los procesos de integración perceptiva y la construcción del esquema corporal.

    La lateralidad se va desarrollando siguiendo un proceso que pasa por tres fases:

  1. Fase de identificación, de diferenciación clara (0-2 años)

  2. Fase de alternancia, de definición por contraste de rendimientos (2-4 años).

  3. Fase de automatización, de preferencia instrumental (4-7 años).

    En la educación infantil se debe estimular la actividad sobre ambas partes del cuerpo y sobre las dos manos, de manera que el niño o la niña tenga suficientes datos para elaborar su propia síntesis y efectuar la elección de la mano preferente. 



2. Mecanismos de la lateralidad

    Como señalamos en el apartado anterior, la lateralización es la última etapa evolutiva filogenética y ontogenética del cerebro en sentido absoluto.

    El cerebro se desarrolla de manera asimétrica y tal asimetría hemisférica no se reduce sólo a la corteza, sino también a las estructuras que se encuentran por debajo de ella (a diferencia de los animales). Por ejemplo, en la memoria, el hipocampo parece tener un papel diferenciado: la parte derecha está preparada para las funciones propias de la memoria a corto plazo, mientras que la parte izquierda lo está para las funciones propias de la memoria a largo plazo. Hipocampo y tálamo, además, intervienen en el lenguaje. El nervio estriado y el hipotálamo regulan en modo diverso el funcionamiento hormonal endocrino, influyendo también en la emotividad. Igualmente, existen equivalencias derecha -izquierda también a nivel sensorial, a nivel de receptores sensoriales (nivel perceptivo).

    También la actividad cognitiva se encuentra diferenciada: el hemisferio menor utilizada procesos estrechamente ligados a la espacialidad y por tanto los primeros aprendizajes deben producirse, forzosamente, a través de la acción. Los siguientes aprendizajes pasan, sin embargo, a través de la verbalización y por tanto presuponen el uso del hemisferio dominante. Es lo que ocurre en la escuela donde los contenidos se transmiten mediante la verbalización y por tanto a través del hemisferio dominante, sin que haya habido posibilidad de provocar la integración s nivel subcortical.

    Si pensamos en los niños de Educación Infantil, nos damos inmediatamente cuenta de que algunos están habituados a utilizar el lenguaje verbal y consiguientemente el hemisferio dominante en el aprendizaje como estructura mental, aspecto éste derivado de la educación familiar; otros niños, sin embargo, utilizan un proceso de aprendizaje en términos de espacialidad utilizando el hemisferio menor. La lógica del hemisferio menor respecto otro es diferente, por lo que decimos que estos niños se caracterizan por una inteligencia práctica y, si en la escuela se parte de un plano verbal, corren el riesgo de no poder integrarse.



3. Tipos de lateralidad

    Existen varias teorías que intentan explicar porque determinados individuos son diestros o zurdos.

    Según Rizal en su obra "Motricidad humana", "ninguna de estas teorías van a ser absolutas, por lo que debemos aceptar que esta determinación de la lateralidad va a ser afectada por más de una causa".

    Este mismo autor clasifica las siguientes causas o factores:


    3.1.
 Factores neurológicos

    Basándose en la existencia de dos hemisferios cerebrales y la predominancia de uno sobre el otro, esto es lo que va a determinar la lateralidad del individuo. Esta dominancia de un hemisferio sobre el otro, según los investigadores, se puede deber a una mejor irrigación de sangre con uno u otro hemisferio.

    En la actualidad, numerosos neurólogos han demostrado que la relación entre predominio hemisférico y lateralidad, no es absoluta.


    3.2. Factores genéticos

    Esta teoría intenta explicar la transmisión hereditaria del predominio lateral alegando que la lateralidad de los padres debido a su predominancia hemisférica condicionará la de sus hijos.

    De este modo se ha comprobado que el porcentaje de zurdos cuando ambos padres lo son se dispersa (46%), sin embargo cuando ambos padres son diestros el por ciento de sus hijos zurdos disminuye enormemente (21%), 17% si uno de los padres es zurdo.

    Zazo, afirma que la lateralidad normal diestra o siniestra queda determinada al nacer y no es una cuestión de educación, a su vez, el hecho de encontrar lateralidades diferentes en gemelos idénticos (20%), tiende a probar que el factor hereditario no actúa solo.

    Sin embargo la dominancia no es total, es decir, que una gran mayoría, a pesar de tener claramente determinada la dominancia lateral, realizan acciones con la mano dominante.




  3.3. Factores sociales

    Numerosos son los factores sociales que pueden condicionar la lateralidad del niño, entre los más destacables citaremos los siguientes:

  • Significación religiosa. Hasta hace muy poco el simbolismo religioso ha influido enormemente en la lateralidad del individuo, tanto es así, que se ha pretendido reeducar al niño zurdo hacia la utilización de la derecha por las connotaciones que el ser zurdo, tenía para la iglesia.

  • El lenguaje. Éste, también ha podido influir en la lateralidad del individuo, en cuanto al lenguaje hablado, el término diestro siempre se ha relacionado con algo bueno. Lo opuesto al término diestro es siniestro, calificativo con lo que la izquierda se ha venido a relacionar. En cuanto al lenguaje escrito, en nuestra altura, la escritura se realiza de la izquierda a la derecha, por lo que el zurdo tapará lo que va escribiendo, mientras que el diestro no lo hará.


    3.4. Causas ambientales

    Entre los que podemos citar:

  • Del ámbito familiar. Desde la posición de reposo de la madre embarazada hasta la manera de coger al bebe para amamantarlo, mecerlo, transportarlo, la forma de situarlo o de darle objetos..., etc. puede condicionar la futura lateralidad del niño. Del mismo modo las conductas modelo que los bebes imitan de sus padres también pueden influir en la lateralidad posterior.

  • Acerca del mobiliario y utensilios. Todos somos conscientes de que el mundo esta hecho para el diestro. Los zurdos o los mal lateralizados tropiezan con especiales dificultades de adaptación, esto se debe a que la mayor parte del instrumental, se ha fabricado sin tener en cuenta los zurdos. Para concluir este punto, podemos decir que el medio social actúa sobre la manualidad reforzando la utilización de una mano en casi todos los aprendizajes.

    En este sentido y centrando la dominancia lateral a manos, ojos, pies y oídos, principalmente a los dos primeros, podemos distinguir los siguientes tipos de lateralidad:

  1. Según la clase de gestos y movimientos a realizar:

    • De utilización o predominancia manual en las actitudes corrientes sociales.

    • Espontánea (tónico, gestual o neurológico), que es la que se manifiesta en la ejecución de los gestos espontáneos. Ambos generalmente coinciden y en caso de discordancia originan dificultades psicomotrices.


  1. Según su naturaleza:

    • Normal o predominio del hemisferio izquierdo o derecho.

    • Patología por lesión de un hemisferio, el otro se hace cargo de sus funciones.


  2. Por su intensidad: Totalmente diestros, zurdos o ambidiestros.

  3. Según el predominio de los cuatro elementos citados (manos, ojos, pies y oído): podemos establecer las siguientes formulas de lateralidad:

    • Destreza homogénea. Cuando se usan preferentemente los miembros del lado derecho.

    • Zurdería homogénea. Se usan los miembros del lado izquierdo.

    • Ambidextreza. Se usa prioritariamente un elemento del lado derecho (por ejemplo la mano) y el otro del lado izquierdo (por ejemplo el ojo).

    • Zurdera contrariada. Se da esta forma cuando un sujeto zurdo se le ha obligado por razones sociales usar el miembro homólogo diestro. La más clara es la de la mano.

    En definitiva, la lateralización puede entenderse como un conjunto de conductas, que se adquieren cada una de ellas de forma independientemente, por un proceso particular de entrenamiento y aprendizaje, en lugar de quedar determinadas por una supuesta facultad genérica neurológica innata.

4. Ejemplificación práctica

  1. Objetivos

    1. Conocer y diferenciar aspectos y partes fundamentales de nuestro propio cuerpo.

    2. Conocer e identificar las partes simétricas del cuerpo en nuestros compañeros/ as.

    3. Conocer el lado derecho y el lado izquierdo.

    4. Afianzar progresivamente la propia lateralidad ejercitándola libremente en variadas situaciones.

    5. Realizar desplazamientos en distintas posturas utilizando todo el espacio disponible.

    6. Utilizar los sentidos para ir de un lado a otro, favoreciendo así la dominancia lateral.

    7. Seguir las consignas de los compañeros/as de manera correcta.

    8. Establecer normas para que el aprendizaje de los conceptos de lateralidad sea el adecuado.

    9. Recoger y valorar todos los datos obtenidos.


  2. Contenidos





  1. Actividades tipo

    1. Rodamos y lanzamos una pelota con una mano, con un pie, ...

    2. Señalar partes del cuerpo en muñecos, en los compañeros/ as y en nosotros mismos mirándonos en un espejo.

    3. Señalar partes simétricas del cuerpo en los compañeros/ as.

    4. Por parejas, con los ojos vendados, nombramos las partes del cuerpo de nuestro compañero/a.

    5. Realizar juegos de puntería: dianas con pelotas adhesivas para observar la dominancia.

    6. Jugar a la pelota, con el pie acordado, según el color de la pelota, etc.

    7. Mirar por un telescopio o tubo de cartón (¡Piratas, al ataque!).

    8. Metodología

      1.     Instrucción directa. Asignación de tareas. Permitir la participación y fomentar la interacción.

      2. Evaluación

        1. Observación directa.

        2. Fichas elaboradas para plasmar los conocimientos adquiridos.

        3. Actividades finales de evaluación.

        4. Recursos

          1. Aula -clase; patio; gimnasio.

          2. Fichas de clase.

          3. Pelotas, aros, bancos, cuerdas, pañuelos, catalejos, etc

  1. Temas transversales
        En estas edades los niños y niñas aún no son autónomos en sus desplazamientos por los espacios urbanos, pare sí que utilizan los transportes públicos y los privados en el entorno familiar.
        Por ello es necesario iniciarlos en el conocimiento de unas normas establecidas, necesarias para su futura participación en el ambiente urbano como peatón, viajero o usuario de vehículos.
        De este modo, podemos decir que la formación vial debe estar presente en las primeras edades, ya que es en estos primeros años, en los que el niño/a graba sus primeras experiencias y descubrimientos de forma permanente, sirviendo de base para el desarrollo de una conducta que lo convierta en una persona razonable y positiva.
        Por último, debemos señalar que los contenidos que podemos desarrollar de educación vial relacionados con este tema que abordamos, y por consiguiente con el ámbito de identidad y autonomía personal del currículum, serían varios. Algunos de ellos son:

    • Control postural (andar, parar en diferentes direcciones).

    • Desplazarse de un punto a otro en línea recta (utilizando partes del cuerpo simétricas, etc.).

    • Percepción y estructuración espacial y temporal (saber lo que se está haciendo, dónde y cuánto tiempo podemos tardar).

    • Conocer los conceptos arriba y abajo; a un lado y a otro; izquierda y derecha; etc.

    • Desarrollo de la observación visual y auditiva.

  1. Temas transversales
        En estas edades los niños y niñas aún no son autónomos en sus desplazamientos por los espacios urbanos, pare sí que utilizan los transportes públicos y los privados en el entorno familiar.
        Por ello es necesario iniciarlos en el conocimiento de unas normas establecidas, necesarias para su futura participación en el ambiente urbano como peatón, viajero o usuario de vehículos.
        De este modo, podemos decir que la formación vial debe estar presente en las primeras edades, ya que es en estos primeros años, en los que el niño/a graba sus primeras experiencias y descubrimientos de forma permanente, sirviendo de base para el desarrollo de una conducta que lo convierta en una persona razonable y positiva.
        Por último, debemos señalar que los contenidos que podemos desarrollar de educación vial relacionados con este tema que abordamos, y por consiguiente con el ámbito de identidad y autonomía personal del currículum, serían varios. Algunos de ellos son:

    • Control postural (andar, parar en diferentes direcciones).

    • Desplazarse de un punto a otro en línea recta (utilizando partes del cuerpo simétricas, etc.).

    • Percepción y estructuración espacial y temporal (saber lo que se está haciendo, dónde y cuánto tiempo podemos tardar).

    • Conocer los conceptos arriba y abajo; a un lado y a otro; izquierda y derecha; etc.

    • Desarrollo de la observación visual y auditiva.









Qué es la lateralidad y por qué es importante que tu hijo la desarrolle?




La lateralidad es una función que se deriva de la organización de nuestro sistema nervioso, como consecuencia de la distribución de funciones que se establecen entre los dos hemisferios cerebrales, es decir, la preferencia de emplear más un lado de nuestro cuerpo sobre el otro.

La dominancia lateral, se refiere al lado preferido del cuerpo en la ejecución de diferentes tareas y se divide en: Sensorial (vista y audición) y Motora (mano y pie) y las podemos observar en diferentes tareas como: escribir, comer, patear, lavarse los dientes, colocarnos el teléfono en una oreja, ver a través de una mirilla, etc.
Se denomina lateralidad cruzada cuando la dominancia de un área de nuestro cuerpo se encuentra a la derecha y otra a la izquierda ya sea en la vía sensorial y/o motora como por ejemplo: Cuando la dominancia lateral de un ojo es zurda y cuando escribe la dominancia lateral de la mano es diestra o cuando escribe la dominancia lateral de la mano es diestra pero para patear la dominancia lateral del pie es zurda.

Se denomina falsa, cuando por alguna circunstancia existe un daño orgánico o un impedimento físico que no permite utilizar el otro lado del cuerpo.

Se denomina lateralidad contrariada cuando el niño ha invertido en algún miembro su tendencia natural como por ejemplo: Cuando a un niño zurdo se le ha forzado ha aprender a escribir con la mano derecha.

También: Señales de alerta en el desarrollo de los niños de 2 a 5 años

Se consolida entre los 6 y 7 años de vida y es común que en un periodo previo los niños utilicen ambas manos o pies para realizar las tareas.

El adecuado desarrollo de la lateralidad es necesaria para la construcción del esquema corporal, tener una adecuada referencia espacial “izquierda – derecha” del cuerpo con respecto al espacio, un correcto aprendizaje de la lectoescritura, entre otros.

Como dato curioso, sabías que entre el 12 y 15% de la población es zurda.


DIFINICION 

1- Le Boulch: “Es la expresión de un predominio motor realizado con las partes del cuerpo que integran sus mitades derecha e izquierda”. 2- Reid: “Es la tendencia a utilizar un lado con preferencia del otro”.



ETAPAS: Siguiendo a Montalbán: 1ª- 0-2 años. El niño realiza movimientos bilaterales, es decir, lo que hace con una mano repercute en la otra. Su cuerpo reacciona globalmente.

2ª- 2-4 años. Va experimentando con una y otra mano, lo que le permite comparar resultados. Esto es extensible a todo el eje que va de cabeza a pies (visión, mano y pie de un mismo lado). 3ª- 5-7 años. La noción de derecha e izquierda se tiene, pero con relación al propio cuerpo. A partir de los ocho años el niño es capaz de comprenderlos desde el punto de vista de los otros y de los objetos. Sin embargo desde el punto de vista docente nos interesa mucho más esta otra clasificación, pues es eminentemente práctica: ‰ Fase de localización. (3-4 años). Mediante algún test se observa que partes utiliza con preferencia. ‰ Fase de fijación. (4-5 años). Una vez localizado el segmento dominante realizar tareas de potenciación con él, utilizando todo tipo de materiales para buscar una mayor coordinación del segmento dominante con el resto del cuerpo. ‰ Fase de orientación espacial. (5-7 años). El objetivo es ser capaz de orientar el cuerpo en el espacio ( conceptos de derecha e izquierda, adelante-atrás ), tomando como referencia el propio cuerpo. ‰ Fase de maduración. (8-10 años). Una vez fijada la lateralidad, podemos empezar a trabajar la ambidestría.

TIPOS DE LATERALIDAD: ‰ DIESTRO: Predominio cerebral izquierdo. La parte derecha del cuerpo es la que se usa con preferencia. ‰ ZURDO: Nos encontramos en el caso totalmente opuesto, ahora el manejo del cuerpo es el del lado izquierdo, pero el predominio cerebral es el del lado derecho. ‰ DERECHO FALSO: Se da sobre todo en personas que siendo zurdas se les obligó en su día a utilizar el lado derecho.  ZURDO FALSO: Suele ser producto de algún impedimento temporal de importancia o total. La zurdería es consecuencia de motivos ajenos al individuo. ‰ AMBIDIESTRO: Son casos atípicos, pues se muestran zurdos para algunas actividades y/o segmentos corporales, siendo diestros en otros aspectos. ‰ LATERALIDAD CRUZADA: Propia de los que presentan un predominio lateral diestro en unos miembros y zurdos en los otros.



Una vez vistos aquellos conceptos, tipos y etapas que influyen en el esquema corporal y por extensión en la lateralidad, vamos a ver ahora juegos que nos pueden servir para trabajar desde edades tempranas estos términos tan importantes en nuestra Educación Física de Base, pudiendo servir, aparte del ámbito de la Educación








 La lateralidad se refiere a la predilección natural que tienen las personas por un lado de su cuerpo, esto se refiere a la decisión voluntaria que el cuerpo hace por preferir realizar las actividades con un lado u otro del cuerpo. Esto también se puede aplicar a los animales y a las plantas.

Según las estadísticas en el mundo existen más personas que tienen afinidad por usar de mayor manera el lado derecho del cuerpo, a las que se denominan diestros, pero también hay aquellos casos en los que prima el uso de la izquierda, denominándolas zurdas. No existe una explicación científica para determinar esta condición, pero se cree que es por que se encuentra vinculado con el hemisferio izquierdo, que es el que maneja el lado opuesto y es el que tiene mayor predominancia.

El Test de Harris es una prueba que se puede realizar a los niños para determinar porque lado de su cuerpo tiene una mayor predominancia, en este estudio se le pide al individuo que realice 10 actividades diferentes, entre las que se puede nombrar: lanzar una pelota, dar cuerda un reloj, escribir, cortar con un cuchillo, tensar un martillo, cortar con tijeras, golpear con un martillo, girar la manilla de la puerta, peinarse; con esto se podrá hacer una observación de con que mano hace la persona estas acciones.

Según estudios que se han realizado sobre la lateralidad se ha determinado que la mayoría de las personas mayores tienen una preferencia para realizar las acciones con la derecha, esto se podría deber a la lateralidad forzada que es cuando se obliga a una persona a usar el lado de su cuerpo de forma no natural. En este caso se está yendo en contra de la naturaleza de la persona.

Por su parte la lateralidad cruzada o ser ambidiestro se refiere a la persona naturalmente puede utilizar los dos lados de su cuerpo indistintamente, tal vez se pueda mostrar una preferencia para hacer ciertas actividades con el uno que con el otro lado, pero no habrá mayor inconveniente de efectuar acciones con los dos lados del cuerpo.   







sábado, 15 de mayo de 2021

ESQUEMA CORPORAL EN LA INFANCIA

 Hola, tengan un lindo dia ,este dia les hablare del Esquema corporal,en la E.f. Sobre la infancia.  Gracias por sus comentarios..    








Cuál es el esquema corporal de los niños?
Una vez conocido el esquema corporal los niños/as van a ser capaces de ajustar sus acciones a sus propósitos, como por ejemplo saber la fuerza que tienen que aplicar al coger un juguete pesado, o poder llevarse la cuchara a la boca.




Podemos señalar los siguientes elementos que influyen en el desarrollo del esquema corporal:

  • Percepción: nos da información de nuestro cuerpo y del de los otros, así como visión del espacio, de nuestras actividades, distancias, dirección, peso de un objeto, etc.
  • Movimiento: nos da información sobre nuestras posibilidades y limitaciones, lo que somos capaces de alcanzar con nuestro propio cuerpo.
  • Cognitivos: nos permite tener conciencia de nuestro cuerpo, diferenciándonos de los demás, nos permite integrar y codificar información de manera lógica y estructurada para poder dar una respuesta.
  • Lenguaje: sirve para poner nombre a las partes del cuerpo añadiéndole un significado.




A todo esto se le añade, como hemos comentado, la experiencia del niño/a, es decir, las caricias al bebe, los juegos de lanzar, los juegos de simulación, los cuentos, la imitación delante de un espejo, etc., van a dar información continuamente al niño/a sobre su propio esquema corporal.

El desarrollo del esquema corporal se va a dar entre los 2 y los 6 años de edad, en este periodo se va a experimentar situaciones que facilitan al niño/a el conocimiento de su cuerpo, así como sus posibilidades y limitaciones y el espacio en el que se mueven.













Nuestro cuerpo es algo objetivo, concreto, que se puede medir con límites precisos; pero lo que llamamos esquema corporal es la idea que tenemos del mismo, lo que, por el contrario, es algo subjetivo, sujeto a posibles modificaciones, a pesar de que el cuerpo no varíe entre sí.

El esquema corporal se va elaborando paulatinamente desde la primera infancia, a partir de las sensaciones y estímulos externos que el recién nacido tiene, lo que le ayuda a ir distinguiendo lo que es su propio cuerpo. Al ir realizando cambios de postura, movimientos por imitación de lo que observa que hacen los demás, llega a conocer y anticipar ciertas posiciones de su cuerpo, modelando progresivamente un esquema de su corporalidad, que sería, además, el responsable de que sintamos el cuerpo como una unidad propia. En este proceso intervendrían especialmente los circuitos nerviosos relacionados con la sensibilidad postural, táctil, visual y motora, además de ciertas zonas de la corteza cerebral. La corporalidad se constituye en un instrumento de expresión de nuestra personalidad, también nos sirve para tomar contacto con el exterior, comparándonos con otros cuerpos y objetos; por lo que se puede hablar, dentro del esquema corporal de cuerpo-objeto, es decir, de la representación aislada que nos hacemos de nuestro cuerpo en sí mismo, y de cuerpo-vivido que se referiría a la forma en que nuestra corporalidad se manifiesta en nuestras relaciones humanas.




El concepto que tenemos de nuestro cuerpo, el esquema corporal, se elabora dependiendo de numerosos factores, que influyen modificándolo, pudiendo, en algunos casos, originar un trastorno psicopatológico del esquema corporal. Dentro de estos factores se encuentra la observación visual de nuestro cuerpo, bien directamente o a través del espejo, junto con la información que nos llega a través del propio sistema nervioso. También influyen los sentimientos y nuestro estado de ánimo a la hora de configurar el esquema corporal, siendo la norma que nos encontremos con peor aspecto físico cuando estamos decaídos. También los recuerdos influyen notablemente, tanto en lo que se refiere a nosotros como a otras personas. Por ejemplo, es frecuente que no advirtamos suficientemente el deterioro que los años producen en nosotros físicamente, ya que, en cierto modo, al observarnos guardamos de forma parcial una imagen más joven de nosotros mismos. Las ideas o pensamientos de un momento dado (cogniciones) ejercen tanta influencia sobre nuestro esquema corporal como los sentimientos y la vida afectiva; también el ambiente y factores de tipo sociocultural, como la moda, influyen en la idea que guardamos de nuestra corporalidad: si la moda, tal como ocurre en la actualidad, exige estar más bien delgado, podemos llegar a pensar que estamos demasiado obesos, mientras que, si la moda fuese opuesta, creeríamos que estábamos delgados. Algo similar puede decirse de la información que recibimos mediante las opiniones de las personas que nos rodean. Si alguien nos dice que tenemos un supuesto defecto, especialmente si es en forma de burla, como es frecuente durante la infancia y la adolescencia, podemos establecer una gran modificación en nuestro esquema corporal que, además, puede constituir un gran trauma psíquico que origine sentimientos de inferioridad e incluso un auténtico complejo.





Las alteraciones psicopatológicas que se acompañan de trastornos del esquema corporal son muy frecuentes y variadas, destacando principalmente las dismorfofobias, neurosis, la anorexia nerviosa, las demencias, la esquizofrenia y otras psicosis, el autismo infantil, etc. También se producen tras el consumo de drogas de diversa índole, en los deficientes mentales y en personas con deficiencias sensoriales padecidas desde el nacimiento o desde la primera infancia, del tipo de la sordera o la ceguera.


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